Los perros me fascinan. Adoro a esos bichos peludos, cómo miran, cómo se mueven, cómo viven. A veces les envidio. He tenido 3 perros durante toda mi vida, y siempre he pensado lo mismo: son una inspiración. Un perro no busca grandes aspiraciones como un hombre, y aunque su humildad pueda pensarse que es fruto de ser menos inteligente, lo que le falta en deseos le sobra en agradecimiento y compañía. Porque un perro no quiere el mejor juguete del mundo: quiere a sus dueños. Para un perro sus dueños son su mundo, son literalmente su manada, es todo lo que necesitan y aprecian. Al pensarlo me viene una sensación agridulce, entre admiración por lo dedicados que son a su familia (y el ejemplo que eso es) y lo duro que debe ser ver partir a un familiar, perder el sentido cuando tu manada se corta.
No tengo demasiada idea de cómo se comporta un perro fuera de la mano del hombre. En la calle solo retazos, de perros callejeros que van tristes, que van solos, que más que un perro son el recuerdo de otro que fueron o podrían ser. Ya no tienen familia aunque querrían pero tanto miedo a que les golpeen otra vez impide que la tengan. En lo salvaje, no soy capaz de pensar qué harían. Pero si puedo pensar qué hacen los lobos.
Hablando mal, un lobo es un perro pero de otra forma. Los lobos pocas veces están solos. Necesitan igual que su pariente perruno una manada en la que apoyarse, o lo que es lo mismo, sobre la que organizarse. Y esto es algo que me encanta de ellos. Se organizan, de tal modo que todos los miembros son importantes.
A la hora de moverse en grupo, los lobos suelen ir en líneas rectas. Se dividen casi siempre así: en la cabeza de la línea van los más ancianos, los enfermos y los más débiles. Detrás de ellos van los lobos dominantes y más fuertes, los que suelen cazar más o han demostrado ser más tenaces. Luego, el resto del grupo continua. Y al final de todos está el famoso macho alfa, que desde detrás vigila, empuja al grupo y evita que cualquiera se rezague o hayan amenazas.
Es un método instintivo, pero que nos dice mucho. Creo que nosotros como personas deberíamos aplicar ese mismo método, y creo que si escuchasemos esa voz de la naturaleza, la sociedad mejoraría.
Porque el anciano aunque lento marcará un paso firme, sabrá los caminos y su experiencia ayudará a los otros. Porque los débiles van tras los anciano, que sabrán con su experiencia ayudarles hasta que se repongan. Los fuertes por su parte defenderán a los débiles y al resto, conseguirán que todo sea estable. Y por último los líderes no serán los que obliguen al paso rápido, sino que vigilarán que el grupo no pare de avanzar, que nadie sea olvidado y que todo funcione.
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10 enero 2016
05 agosto 2015
Aaron Swartz, cuando internet cambió
La historia de Aaron Swartz, un joven que programaba desde niño y que entró a la universidad y se fue de ella sin tocar las clases del instituto, prometía ser brillante. Creó un precursor de la Wikipedia, ayudó al sistema RSS que todos usamos para leer articulos de forma organizada, colaboró en crear la licencia Creative Commons a la que se sujeta este blog, y vendió la archiconocida web de Reddit por unos cuantos millones, antes de cumplir los 20 años. Pero Aaron cometió un delito muy grave: querer que la información fuese pública.
Su gravísimo ataque al gobierno de EEUU fue descargar información de dominio público, información con contenido puramente académico, y almacenarla en un portátil. Pero la información era propiedad de JSTOR, a pesar de tener documentos muy antiguos, y accedió a ella por una red no pública. De repente, el nuevo mundo de Aaron gratuito y neutro, internet, chocó contra los esquemas del viejo mundo burócrata y corrupto. Lo que en otras ocasiones acabaría con una multa, se convirtió en algo peor.
El documental a continuación (dos horacas, por cierto) nos cuenta cómo Aaron llegó a ser el mago de la programación que fue, y cómo eso le llevó a una espiral horrible en la que, una vez más, Estados Unidos hace uso de la norma simpsoniana de "el gobierno sabe más".
La gente decide. Sea por voluntad propia o no, siempre decide qué camino tomar tanto con sus acciones como con su inacción. No todos podemos afrontar grandes luchas, pero si que podemos ayudar un poco cediendo un minuto de tiempo. Aaron no pensaba que acabaría siendo perseguido por defender sus ideas. Era muy joven, quizás maduro en su trabajo, pero niño aún en su emoción. Nadie sabe si, realmente, lo que le ocurrió fue algo propio, o algo planeado e incubierto.
Al menos, nos queda la esperanza y la satisfacción de saber que gracias a él y a otros tantos héroes casi anónimos, el mundo e internet intentan mostrar que otra forma es posible. Porque cada uno de nosotros tenemos más fuerza de la que creemos, y está en nosotros conseguir, con esa fuerza, cambiar el mundo.
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22 enero 2015
Repaso a 2014: aguantando
Cuando empiezo este tipo de entradas me quedo en blanco y me asusto pensando "hostias que no me acuerdo de nada, ¿no habré hecho nada destacable este año?" Pero a medida que escribo van saliendo cosas, voy recordando y aparecen pensamientos. Este año puede resumirse en la palabra "aguantar", tanto cosas malas como cosas buenas. Por suerte no son problemas que dependan de mi interior o mi lucha, son temas obligados, heredados de la situación del país, la educación, el trabajo y mi hogar.
El año comenzó como el anterior terminó: estudiando para exámenes. Estos primeros meses del año hasta el verano suelen ser más de lo mismo, estudiar para la carrera, ir a clase, salir de vez en cuando pero tener poco tiempo, y tener que tratar con profesores nefastos. La guinda del pastel del estrés fue la situación en casa, con padre en el paro, madre cobrando el mínimo, y otros temas. Ya me gustaría poder haber ayudado durante ese tiempo. Por suerte gracias a la beca que llegó, pude poner mi grano de arena a mantener la casa.
El año comenzó como el anterior terminó: estudiando para exámenes. Estos primeros meses del año hasta el verano suelen ser más de lo mismo, estudiar para la carrera, ir a clase, salir de vez en cuando pero tener poco tiempo, y tener que tratar con profesores nefastos. La guinda del pastel del estrés fue la situación en casa, con padre en el paro, madre cobrando el mínimo, y otros temas. Ya me gustaría poder haber ayudado durante ese tiempo. Por suerte gracias a la beca que llegó, pude poner mi grano de arena a mantener la casa.
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01 diciembre 2014
La Gran Recogida de Málaga y las grandes superficies.
Los días 28 y 29 de Noviembre en Málaga tuvo lugar la Gran Recogida, una apuesta solidaria para conseguir alimentos para familias necesitadas. Mas de 320 establecimientos de Supersol, Carrefour o Mercadona estuvieron implicados en la recogida facilitandoles el espacio a los miles de voluntarios y a muchos más kilos de comida. Las jornadas se resolvieron bien, con muchísimas más donaciones de las esperadas. Pero los voluntarios desaprueban esa actitud empresarial.
Aunque se agradece poseer un espacio para las donaciones de comida, la solidaridad queda eclipsada por el despilfarro de esas grandes superficies. No son pocas las voces que se han levantado para denunciar esta situación. Cualquier persona que haya trabajado cerca de empresas como Mercadona puede ver como, a diario, kilos y kilos de comida en perfectas condiciones para consumo son lanzadas a trituradoras, mientras que lo que no puede triturarse, se echa a la basura sin más. En los últimos años los vigilantes de seguridad se cambian con frecuencia el nombre a vigilantes de la basura, en un intento por evitar que cualquier persona tome la "basura" antes de que esté en el cubo, unos alimentos que ni siquiera están caducados, solo ha vencido "su ciclo comercial".
Cualquiera podría pensar que en vez tirar comida, lo ideal sería donarla. Pero el supermercado no lo ve así. Es por eso que minutos antes del cierre bajan los precios, intentan deshacerse del exceso. Pero donar no. Los costes de traslado y distribución gratuita de esos productos son exagerados, es mucho más barato tirar lo que no se use.
Aquí es donde los voluntarios se quejan. Se quejan de ese doble rasero, de esa doble intención. Se quejan del intento de aparecer como buenos ciudadanos, de esa conducta paternalista puntual, cuando día tras día las grandes superficies niegan esa conducta. La eterna discusión entre beneficio económico y beneficio social, entre lo bueno para el empresario y lo bueno para el resto.
Pero no podemos culpabilizar a la gran empresa de todo, la legislación incluso limita las donaciones. Quizás algún día la conciencia de los grandes propietarios cambie. Pero, ¿qué conciencia hay cuando lo que manda es el color del dinero?
Aunque se agradece poseer un espacio para las donaciones de comida, la solidaridad queda eclipsada por el despilfarro de esas grandes superficies. No son pocas las voces que se han levantado para denunciar esta situación. Cualquier persona que haya trabajado cerca de empresas como Mercadona puede ver como, a diario, kilos y kilos de comida en perfectas condiciones para consumo son lanzadas a trituradoras, mientras que lo que no puede triturarse, se echa a la basura sin más. En los últimos años los vigilantes de seguridad se cambian con frecuencia el nombre a vigilantes de la basura, en un intento por evitar que cualquier persona tome la "basura" antes de que esté en el cubo, unos alimentos que ni siquiera están caducados, solo ha vencido "su ciclo comercial".
Cualquiera podría pensar que en vez tirar comida, lo ideal sería donarla. Pero el supermercado no lo ve así. Es por eso que minutos antes del cierre bajan los precios, intentan deshacerse del exceso. Pero donar no. Los costes de traslado y distribución gratuita de esos productos son exagerados, es mucho más barato tirar lo que no se use.
Aquí es donde los voluntarios se quejan. Se quejan de ese doble rasero, de esa doble intención. Se quejan del intento de aparecer como buenos ciudadanos, de esa conducta paternalista puntual, cuando día tras día las grandes superficies niegan esa conducta. La eterna discusión entre beneficio económico y beneficio social, entre lo bueno para el empresario y lo bueno para el resto.
Pero no podemos culpabilizar a la gran empresa de todo, la legislación incluso limita las donaciones. Quizás algún día la conciencia de los grandes propietarios cambie. Pero, ¿qué conciencia hay cuando lo que manda es el color del dinero?
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16 octubre 2014
Del quinceañerismo veinteañero
De adolescente me preguntaba por qué los chavales de mi clase se portaban así y vivían para hacer el lelo. No llegaba a entender que les motivaba a fastidiar tanto y no seguir el ritmo del instituto. Ahora que soy más viejo y un poco más sabio, me doy cuenta: lo hacían porque el instituto apesta. Ese recinto poco aportaba a los chavales sobre lo que quizás quisieran haber sido, y no les culpo.
Aunque la rebeldía ante un sistema de educación está justificada, no era el caso de la mayoría de los que se hacían la piarda. No pensaban con frialdad que dejaban de ir a clase porque en su vida o en su objetivo esas clases no le ayudarían. En realidad su caso era el pasotismo injustificado, pasotismo que años después de esos días de instituto pasa factura.
Ahora demasiados de esos chavales están sin objetivos en la vida. No tienen una sola aspiración y tampoco se la plantean, viven en una especie de limbo en la que piensan que siguen teniendo 13, 14, 15 años. Siguen con sueños de que les toque la lotería o de encontrarse un fardo de droga y volverse millonarios al instante con la herencia de un familiar desconocido, siguen creyendo que no van a cambiar nada, siguen pensando en las chicas como algo extraño con unas ideas aparte o como algo sólo unido al sexo, la "parienta".
Aunque la rebeldía ante un sistema de educación está justificada, no era el caso de la mayoría de los que se hacían la piarda. No pensaban con frialdad que dejaban de ir a clase porque en su vida o en su objetivo esas clases no le ayudarían. En realidad su caso era el pasotismo injustificado, pasotismo que años después de esos días de instituto pasa factura.
Ahora demasiados de esos chavales están sin objetivos en la vida. No tienen una sola aspiración y tampoco se la plantean, viven en una especie de limbo en la que piensan que siguen teniendo 13, 14, 15 años. Siguen con sueños de que les toque la lotería o de encontrarse un fardo de droga y volverse millonarios al instante con la herencia de un familiar desconocido, siguen creyendo que no van a cambiar nada, siguen pensando en las chicas como algo extraño con unas ideas aparte o como algo sólo unido al sexo, la "parienta".
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31 agosto 2014
De 2º año de carrera
Estamos a pocas semanas de que otro verano se esfume, y creo que es hora de poner al día este blog viejo. De poco y mucho podríamos describir lo que ha pasado últimamente, y desde el principio os digo que este verano ha sido mejor que el anterior. Pero antes os contaré qué tal va mi carrera universitaria en Comunicación Audiovisual. Así que, para el que le interese, escribo de nuevo. A ver si el calor me deja pensar bien.
Para empezar tengo que contar que el segundo año de carrera casi se pasó volando. Si ya os contaba hace tiempo que 1º fue descubrir a personas, en segundo he descubierto aún mejor a esas personas. Vayamos por partes.
Segundo de carrera sirve para un poco más que primero. Un poquito más, y serviría aún más si hubiésemos tenido profesores decentes. Comprendo que hay personas que ejerciendo la labor de profesor ya están un poco quemadas, o incluso desactualizadas, porque todos somos humanos (se supone) y nos desgastamos. Pero si el 70-80% del profesorado está así, habría que replantearse el dejar pasar a sangre nueva que mejore la calidad. Incluso algunos profesores que estaban al día de sus cuestiones pecaban de no saber expresar su conocimiento, llevando a muchos (como en mi caso) a leer varios libros enteros porque las explicaciones de maestro eran inentendibles. Hasta tuve un profesor que directamente explicaba invéntandose cosas y tan bajo que nadie le escuchaba, y otro que directamente leía la puta wikipedia en clase, ¡LA JODIDA WIKIPEDIA!
Para empezar tengo que contar que el segundo año de carrera casi se pasó volando. Si ya os contaba hace tiempo que 1º fue descubrir a personas, en segundo he descubierto aún mejor a esas personas. Vayamos por partes.
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| Pasen y vean compañeros. |
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27 mayo 2014
El mérito de crear
Todo este artículo viene a raíz de una discusión que tuve con un amigo sobre RPG Maker. Él defendía que un juego aparecido con ese programa no merecía la pena, mientras que yo pensaba justo lo contrario. Aquí haré una recopilación de algunas de las ideas y dudas aparecidas durante la discusión.
Pero en cuanto entramos en lo que se ha creado, surgen dudas. Cualquiera podría preguntarse si es bueno que hayan tantos desarrolladores, y si la calidad de estos es tan buena como la de las grandes empresas. Porque con tanta oferta, no todo puede ser bueno..¿verdad? ¿Acaso merece tanto la venta un producto creado por una persona que uno creado por un equipo? ¿De verdad merece ganar beneficio alguien que ha creado un videojuego valiéndose de herramientas que no son de su creación? ¿El que crea todo desde cero es mejor que ese de antes o el equipo? ¿Es bueno para la industria que surjan esas personas con juegos indie? ¿Y es bueno para esas personas que la industria exista? Esas son dudas que pueden aparecer, pero en este artículo me centraré en el debate sobre el mérito de ciertos juegos indie contra otros.
Para ejemplificar sobre lo que vendrá a continuación, usaré dos juegos indie que en su desarrollo son muy distintos, pero en su éxito muy similares: To the moon (TtM), y Cave Story (CS).
Para ejemplificar sobre lo que vendrá a continuación, usaré dos juegos indie que en su desarrollo son muy distintos, pero en su éxito muy similares: To the moon (TtM), y Cave Story (CS).
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05 marzo 2014
Yu-Gi-Oh! Cambios, evolución, destrucción y futuro
Estamos en España en el año 2001. Pokemon y Digimon pegaban muy fuerte aún y la gente estaba maravillada con los nuevos móviles con tonos polifónicos. Canal 2 Andalucía seguía siendo un canal de televisión, en Antena 3 podíamos ver capítulos de Dragon Ball y en las calles los discman estaban a la orden del día aunque no tardarían mucho en ser sustituidos por los primeros míticos minidisk y los futuros mp3. Todos flipaban con el nuevo GTA III y aún se jugaba a Counter Strike en los cibercafés. Y en todo este contexto de maravillas audiovisuales de la infancia y una televisión de calidad para el público infantil 4Kids decidió licenciar en España la nueva moda de Konami en forma de anime japonés: Yu-Gi-Oh!
El estilo visual de YGO era muy atrayente. Los que no pudimos verlo en 4Kids o Nickelodeon (ambas cadenas de pago) tuvimos que esperar un poco hasta que apareció en Antena 3. Entonces vimos lo que era: monstruos, mitología egipcia y católica malversada, transformaciones, fusiones, personajes diversos y todos ellos jugando a las cartas de una forma muy seria que surgían de hologramas. Hasta ahí parecería una locura que una serie así gustase, pero gustó. La trama de YGO tenía sentido, los personajes eran estilizados y realizaban acciones por causas razonadas y los duelos de cartas se vencían por estrategias (aunque camufladas en conceptos de amistad y "el corazón de las cartas") audaces y pensamiento rápido. Y desde ahí, YGO entró en España y arrasó abriendo la veda a decenas de series similares (como BeyBlade o MedaBots) que de otro modo no hubiesen sido licenciadas. Pero ese último hilo es un tema, aunque interesante y relacionado, alejado de YGO. La secuela de la serie "original" nos llegó en 2006 en YGO: GX, pero con un protagonista insufrible y una trama sin base estable se precipitaría al fracaso en la primera temporada (aunque en América se dobló al completo).
Esa mención introductoria es necesaria para comprender que la utilidad real de la serie que, además de subir picos de audiencia, fue un clarísimo product placement del que todos éramos conscientes: la finalidad de Konami era introducirnos en el mundo del duelo con cartas de Magic & Wizards que en traducciones anglosajonas y españolas se llamaron Duel Monsters: el juego de cartas coleccionables de YGO.
04 enero 2014
Goodbye 2013
Me va a costar destacar algo del año pasado. Creo que no ha sucedido nada a lo que le de una importancia enorme o muy destacable pero haré el intento de contaroslo, aunque no será un resumen tan perfecto como otros años. Así que disculpadme si soy algo soso.
Todo comenzó en enero. Podemos decir que todo fue estudiar poco y sacar buenas notas y más de lo mismo hasta el verano. De aquí destacaría estar con algunos compis de clase pero poco más, ya hablé sobre mi año de carrera en esta entrada. Entre medias de todo eso cada vez salia más y más con una amiga y trataba de evitar quedarme en casa. Eso me permitió conocer a muchas más personas y de hecho me obligó a hacerme conocer más.
En verano mayormente lo pasé con dos personas: un amigo de mi barrio con el que cada día tengo mejor amistad (y de hecho, creo que confiamos al 100% el uno en el otro) y con esa misma chica de antes y sus amistades. Es con esa chica con la que encontré un grupo de amistades muy bueno, pero que por desgracia se chafó terminando el verano por una riña estúpida. No volví a verme en el resto del año ni con ella ni con el grupo, aunque por suerte quiero pensar que todo está arreglado. También durante el verano y el año fui a varios salones de manga por toda Andalucía, y con ello conocido a más gente, incluso recordado a otras (por suerte o desgracia). Además me encontré con más señores de ETL.
Al comenzar el segundo año de carrera descubrí que por desgracia muchas personas no son tan responsables como decían ser, y que mucha gente esconde una cara muy oscura. Por suerte el reencontrarme con ciertos compañeros siempre es buena señal, aunque es verdad que no nos divertimos tanto como el año pasado, y quizás hay más pasotismo.
¿Trabajo? No ¿Novia? Alucinaciones ¿Sueños y objetivos vitales cumplidos? Creo que no. Al menos sólo una parte: conseguí comprar muchas cosas que deseaba (como la maravillosa Canon 600D), conseguí aprobar todo con incluso matrículas, y logré conocer a personas. Creo que la mayor ventaja de todo este 2013 ha sido que he forjado aún más mi orgullo propio: los miedos de la infancia ya no me afectan, tengo una personalidad y no me da miedo mostrarla. La opinión destructiva me resbala y sólo valoro las opiniones constructivas. Pero creo que me he vuelto más soso. Más duro, menos creativo y menos locura y simpatía.
No me gusta ser un héroe solitario porque ni soy un héroe ni merezco caminar sin apoyo. O quizás es que ya soy mayor. O quizás es que ya no veo fantasía en el mundo, ni veo milagros. El objetivo principal de este año será ser feliz. Porque no es que este año no lo haya sido, pero debería serlo más.
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17 agosto 2013
Juicio y verdugo
Las tornas cambian. Es extraño el concepto que muchas personas que hace años que no ves ni te han hablado en la vida tienen de ti, y aún más curioso los prejuicios que sacan de la manga. Pero aún más curioso es como se extienden y lo fáciles que son de romper.
Juzgan actos, personalidad, relaciones sentimentales, estudios, trabajo, incluso el sexo que puedas tener sin siquiera dirigir su atención a conocer un poco más de la persona en cuestión. Generan una fachada falsa sobre lo que eres, una ideología sobre ti que además extienden, sobre todo si son malos pensamientos. Porque ya sabéis, lo malo vuela más rápido que lo bueno.

Y cuando esa mentira choca con la realidad de la persona que piensas que eres, todo cambia. Dicen que te ven raro, que has cambiado, que tu eras de aquella manera mala y se sorprenden. Pero, cuando eso pasa, pienso que no es cierto ese pensamiento de haber cambiado. No siempre cambias tú, cambian ellos. Ellos, que crearon esa constitución invisible sobre cómo debías ser, la ven destruida, y la sustituyen por una que tú mismo has creado y ya tenías, logras que tu imagen sea la suya. Y entonces nos convertimos en los asesinos de ideas preconcebidas, y hacemos justicia.
Y la justicia sienta tan bien.
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04 abril 2013
Mi boquita de oro
No me gusta meterme en problemas, y creo que es algo normal. Intento medir lo que hago y digo, para no molestar y no dañar a la gente. Intento tomarme las cosas a broma, y reírme. Lo que menos quiero en esta vida es tener enemigos o gente que me mire con mala cara, porque bastantes han habido ya, mucho menos quiero que tengan razones para sentirse mal conmigo o por mi culpa. Pero hay veces, como hoy, que algo se escapa y me asusto de mi mismo.
Entonces, al ver que algo que hago molesta, intento corregirme cuanto antes. Intento reducir lo máximo posible lo que pueda haber roto, intento cerrar la herida de esa gente a la que ofendo sin querer. Pero es difícil, muy difícil.

Aunque intente dar a entender que ha sido un error, que es un malentendido, que pretendía ser broma o que quería dar a entender otra cosa con lo que pueda hacer, no siempre logro hacer entender que de verdad me siento culpable por haber molestado sin ser mi intención. Quizás, hago demasiado hincapié cuando el problema aún está caliente, y por eso no puedo parar el daño.
Pienso mucho sobre cómo hablar estas cosas. Pienso mucho sobre cómo soy capaz de caer de nuevo en esos fallos, y aún más en qué idea doy tras haberlos tenido y qué clase de persona tienen en mente sobre mi. Pienso que aunque no vea que he hecho algo mal, los demás lo ven mal. Pienso que una disculpa no basta, y que debo compensar.
Lo único que veo posible hacer es seguir intentando sonreír y ayudar en lo posible, como forma de equilibrar la balanza, añadiendo un poco de utilidad. Quizás lo intento hacer demasiado rápido, quizás deba dar tiempo a que las cosas se arreglen un poco por si mismas. Pero por desgracia, más que arreglar, el tiempo desgasta y ahonda más los malos pensamientos: por eso el único que puede hacer algo soy yo mismo.

Me gustaría saber comportarme de otra manera en esas y otras tantas situaciones, pero no quiero extender más esta entrada. Mañana será otro día. Mañana intentaré ser mejor para los demás.
Entonces, al ver que algo que hago molesta, intento corregirme cuanto antes. Intento reducir lo máximo posible lo que pueda haber roto, intento cerrar la herida de esa gente a la que ofendo sin querer. Pero es difícil, muy difícil.
Aunque intente dar a entender que ha sido un error, que es un malentendido, que pretendía ser broma o que quería dar a entender otra cosa con lo que pueda hacer, no siempre logro hacer entender que de verdad me siento culpable por haber molestado sin ser mi intención. Quizás, hago demasiado hincapié cuando el problema aún está caliente, y por eso no puedo parar el daño.
Pienso mucho sobre cómo hablar estas cosas. Pienso mucho sobre cómo soy capaz de caer de nuevo en esos fallos, y aún más en qué idea doy tras haberlos tenido y qué clase de persona tienen en mente sobre mi. Pienso que aunque no vea que he hecho algo mal, los demás lo ven mal. Pienso que una disculpa no basta, y que debo compensar.
Lo único que veo posible hacer es seguir intentando sonreír y ayudar en lo posible, como forma de equilibrar la balanza, añadiendo un poco de utilidad. Quizás lo intento hacer demasiado rápido, quizás deba dar tiempo a que las cosas se arreglen un poco por si mismas. Pero por desgracia, más que arreglar, el tiempo desgasta y ahonda más los malos pensamientos: por eso el único que puede hacer algo soy yo mismo.
Me gustaría saber comportarme de otra manera en esas y otras tantas situaciones, pero no quiero extender más esta entrada. Mañana será otro día. Mañana intentaré ser mejor para los demás.
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01 enero 2013
Se acabó, bye 2012
¿Hola? ¿Seguís todos ahí? Claro que si, el mundo no se ha terminado. Pero el año si, y como siempre, toca echar cuentas y poner lo que ha sucedido. La verdad es que tengo que pensar un poco porque este año se ha pasado bastante rápido, casi como si quisiese terminar durante sus últimos meses, pero eterno durante los primeros. Vamos allá, una vez más, a contaros un poco de mi año.

El año comenzó ligado al anterior. Y con ligado me refiero a decaído. Un Enero que fue un intento de dejar pasar los días unido a ese dudoso carnet de conducir. Me dió por ir con un estilo gótico y pseudo mortifero cual poeta sin talento, reforzado con la muerte de un familiar en febrero, mientras seguía dando clases de finanzas y contabilidad, a la par que buscaba pequeños trabajos. Ese estilo incluso emo logró que consiguiera encontrar a una persona que me levantó algo el ánimo. Ya cuando se acercaban esos últimos días de clase, en Marzo, estaba mucho mejor. Pero al intento de ambos de ir más allá que el ánimo descubrí que no era lo que necesitaba. Que estaba congelado. Pero tranquilos, la cosa no fue tan triste.
Abril me llenó de remordimientos por lo que había hecho y se unió a otros motivos que me hicieron darle muchísimas vueltas a la cabeza. Pero no podía centrarme en eso, tenía que buscar trabajo. Eso me obligó a dar otro cambio de estética, aunque tras mucho esfuerzo, encontré poco, y ese poco consiguió nada.
Aún buscando trabajo decidí entrar en un curso nuevo por las tardes, que acabé dejando por varias razones: porque era por la tarde, porque eran seis horas, porque incluiría todo el verano, porque la clase era peor que el zulo del Severo Ochoa de la UMA, porque eramos muchos, y por último, porque iba a estudiar de nuevo para selectividad, porque si no entras a tiempo en la Universidad pasa algo muy curioso: tu nota puede bajar. Y eso es lo que me pasó, así que tuve que estudiar para 2 exámenes específicos durante el verano. Pero no adelantemos meses, volvamos a Abril, a cuando conocí a Laura.

No os voy a hablar demasiado de ella, pero es una persona que aunque no siempre coincide conmigo, y aunque a veces se ha cabreado por estupideces mías, está ahí, se que me aprecia y yo también, y no tenemos reparos en decir nada de lo que pensamos. Y eso es genial.
Vayamos de nuevo a esos meses de estudio, de playa y de verano. Este verano no fue tan genial como el anterior, incluso algo aburrido, pero si más movido. Ya os hablé en una entrada anterior sobre esto, pero os lo resumo rápidamente: sin trabajo, sin cumplir objetivos, leer libros, conocer twitteros, ir a exposiciones y salones, playa y compañía.
Al terminar Agosto sucedió lo que ya me temía: el pc murió. Tras (creo) una década de batalla, no aguantó más y simplemente no volvió a encenderse. La mayor lástima es que el disco duro también cayó en el proceso, y con él muchísimas cosas que no quería perder que espero en un futuro poder recuperar. Pero no todo en esta muerte es triste, porque permitió dar paso a conseguir un portátil mucho mejor para Noviembre. En Septiembre, tras lograr una nota alta en selectividad, solo tocaba esperar hasta Noviembre para poder entrar en la universidad de una vez por todas. Ya no valían excusas de mi familia, y todas las trabas que me pusiesen. Al final lo logré y comencé a finales de Octubre, aunque no en la carrera que en un principio deseaba (por sólo 0,02 décimas...), pero sigue siendo una que me gusta. A este logro hay que añadir el ya mencionado portátil y además que gracias al gran Francisco, logré al fin un puñetero bajo tras tener que abandonar el anterior.
Comenzar la vida en la universidad consiguió darme muchas más personas que conocer, con muchas historias, y que me han dado muchas más experiencias. No han sido tan geniales como las de otras personas con muchisísima, muchísima, no saben cuantísima más suerte que yo, pero al menos, han sido buenas. Aún necesito pulir cosas de mi personalidad.
En Diciembre, al fin conocí a #21, a Pruebas, ese subforo de "los del fondo" que tanto rato me ha comido, en una quedada en Málaga que degradó en una granadina. Fue justo como me esperaba, y fue estupendo, y espero que hayan muchas más quedadas como esa en un futuro. Seguidamente hubo más fiesta, incluida la cena con la clase. Y el mundo no se terminó, putos mayas trols.
Aunque como siempre, algo malo debe suceder: mi abuela falleció. Mi instinto durante todo el año me hizo ir a hacerle visitas por mi mismo, tenía ganas de verla sin saber por qué, ya que no teníamos demasiada relación. Ahora lo sé. Esta Nochevieja se olía triste y decaída en casa por eso, pero pude conseguir que la cosa se animase un poco. No es una muerte que me afectase mucho más que un día o dos de reflexión.

En una escala del uno al diez, comenzaríamos el año con un tres, y al final, llegaríamos a un siete y medio, sin superar nunca esa puntuación en todos los meses. Así termina el año, lleno de repuntes e intentos de cambio, además de la situación del país y el mundo (desahucios, educación, sanidad, tasas, impuestos, prima de riesgo...). Realmente no quiero que se repita un año así, y deseo que el siguiente sea mucho mejor.
Aunque comenzar un año con un 7 y medio no está nada mal, ¿no creéis? Feliz año nuevo a todos.
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Yo
24 diciembre 2012
Dejemos la red un poco
Es navidad. No es ninguna novedad para vosotros, y como siempre os deseo felicidad y tal para estas fiestas. Es gratis y fácil felicitar en esta época, sobre todo ahora con Internet y las tantísimas conexiones y webs sociales que existen. Así que estas semanas no hay excusas para no acordarse mínimamente de alguien, aunque no es eso de lo que os quería hablar, pero casi.

No todo el mundo va a recibir esas felicitaciones o quizás no las reciban de todos los que querrían. De hecho muchas personas no saldrán estas navidades, y se quedarán en casa con su familia, a regañadientes en muchos casos, envidiando a esos que si pueden tener una fiesta y disfrutar con amistades. Muchos desearían tener esas amistades con las que salir, y es entonces cuando encuentran refugio entre los megas. Gente lejana, o quizá no tanto, que puede estar en su misma situación. Conversan, charlan. Pero siguen estando en realidad, tristemente solos.
Porque afrontando la realidad, aunque puedan tener a su familia, a cierta edad ya no es suficiente compañía. Esas personas desean hacer lo que ven en las redes sociales, envidian esas fotos de fiestas que dicen aborrecer en ocasiones, quieren disfrutarlas también. Estos días piden eso: hacer cosas nuevas, salir.
Estos días piden aprender, pero no conocimiento, sino sabiduría: la sabiduría que se gana con el viento en la cara, que se gana escribiendo, leyendo o dibujando. Una sabiduría que se gana disfrutando de practicar con la guitarra, con el bajo o el violín. Esa que se consigue haciendo lo que realmente quieres hacer, no lo que la rutina te obliga a hacer. No lo que tú mismo te obligas a hacer.
Muchas veces llega el caso de que conviertes algo que haces por aburrimiento en algo automático. Darle a inicio en Tuenti. Ver nuevos Tweets en tu TL. Actualizar Facebook. Continuar tu partida de Apalabrados. Entrar en ese foro y leer "a ver si hay algo nuevo". Mirar tu correo. Automatismos que conviertes en rutina, que haces porque no sabes que hacer, aunque sepas que deseas hacer. Muchos dicen que harán una cosa, y añaden un pero. Un "pero antes miraré internet", una hipnótica y obsesiva excusa para todo.

Lo que quiero decir, es que muchos no podréis disfrutar de esas salidas, de esas amistades. Pero no justifiquéis con eso el continuar en vuestra rutina que paraliza lo que podéis y queréis hacer. Corta la red un poco y empieza a hacer lo que quieres hacer. Queda con alguien si puedes, y si no puedes no te regodees de ello gritandolo en estados de Tuenti o Facebook. Haz algo más productivo: dúchate para cenar con tu familia.
No te quedes sin saber que hacer. Sabes qué quieres hacer.
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Navidad,
Reflexiones,
Yo
25 noviembre 2012
Uncharted, o juegos que dan para pelis
La generación actual de consolas no deja de sorprendernos siempre con gráficos impresionantes, escenas tremendas y paisajes absorbentes, y muchas veces unidos a una trama de auténtico cine. Pero el problema viene cuando sólo nos centramos en eso, y la jugabilidad queda a veces de lado, ya sea por el hecho de que juegas y avanzas por saber que va a pasar, o porque a cada paso hay una cinemática, que te hace dejar a un lado el juego en pro de su historia. En algunos casos esto es bueno, y en otros es malo.
También hay película del segundo y del tercer juego, y si buscáis un poco seguro que encontráis versiones en castellano (que personalmente, tienen una calidad mala y recortada comparadas con la versión anglosajona)
Una buena forma de disfrutar de un buen juego, sin tener que gastar mucho tiempo.
Muchos critican este suceso porque "los juegos son para jugarlos, si quiero ver películas me pongo una", otros lo apoyan como otra forma de jugar. Pero la verdad es que con ejemplos como estos videos de Uncharted, podemos decir que quizás no sea tan malo que juguemos así. O al menos, siempre podemos esperar a que alguien lo juegue por nosotros. Y es que en internet hay gente que se atreve ya no a un simple gameplay, sino hasta a trocear juegos para ofrecérnoslo como si fuesen películas. Un trabajo enorme, que merece algo de respeto. Así que, si queréis conocer toda la saga Uncharted pero no podéis jugarla...¿por qué no ver la película?
También hay película del segundo y del tercer juego, y si buscáis un poco seguro que encontráis versiones en castellano (que personalmente, tienen una calidad mala y recortada comparadas con la versión anglosajona)
Una buena forma de disfrutar de un buen juego, sin tener que gastar mucho tiempo.
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22 noviembre 2012
Oportunidades
Me gusta estar en casa. Concretamente, me gusta porque estoy más relajado y en definitiva, puedo hacer lo que me venga en gana (siempre y cuando no aparezcan mis padres a molestar). Más de una vez prefiero quedarme en mi habitación a salir a cualquier parte, más que nada porque tampoco son buenas compañías las personas con las que puedo salir en mi barrio (salvo algún caso), y echarme alguna partida al LoL, a DOTA2, o acabar de una vez To The Moon. O quién sabe, ver alguna peli o serie, o apagar el pc y ponerme a dibujar alguna chorrada, escribir paranoias o practicar un poco con el bajo. Digamos, que en mi habitación tengo mi pequeño y solitario templo, aunque solo es apariencia.
La verdad es que siempre es preferible estar con personas. Personas, subrayo, que sea capaz de aceptar y aguantar. Puede que parezca egoísta (y de hecho lo es) pero aunque tenga a alguien cerca, si no me aporta nada, si siempre hablamos de un tema que no me interesa, de un tema que no varía, o simplemente me aburre o no me cae bien, no soy capaz de perder más de 20 minutos con esa persona y mucho que es. Más allá de ese sentimiento de "nos conocemos desde chicos" o que hayamos pasado muchas cosas juntos, soy algo hipócrita y hay personas con las que no me importa tener contacto, pero sólo lo justo.
Es ese pensamiento de aburrirme, de cerrar contactos a veces, y unido a lo agustico que se está en casa lo que me hacía rechazar (y hace en algunos casos) muchas oportunidades que se me han presentado en la vida. A esto hay que sumarle a veces el pensar que voy a cagarla, pero no voy a centrarme en ese punto.
Durante bastante tiempo he negado muchas cosas por la excusa del "es una tontería", "menuda gilipollez", "¿para qué me voy a gastar el dinero en eso?" "¿de qué me sirve?" "¿alguien leerá esta mierda que escribo?". Pero ahora ha llegado el momento, puede que más tarde que otros pero seguro que más firme, en el que no quiero perder nada de lo que se me presente.
Es por eso por lo que ahora intento hablar sin preocuparme si digo chorradas. Es por eso por lo que twitteo cuando quiero sin pensar si la lío, que me las sopla hablar de frikadas en público aunque me miren raro, es por eso por lo que subo videos y escribo tochos como este que todos califican de chorradas sin importarme. Pero sobre todo, es por eso por lo que intento socializar cada vez más y salir cuando pueda.
Quizás, por el camino, estoy volviéndome más y más egocéntrico, egoísta, menos empático incluso, y debo tener cuidado con eso. Pero está claro que las ventajas son muchas. Muchísimas. Por eso, seguiré aprovechando lo que se me presente y diré que si mientras pueda.
Creo que así me acerco un poco más a mis sueños.
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Miedo,
Reflexiones,
Sueños,
Yo
17 mayo 2012
Problemas a la ligera
La simpleza y hecho que siempre nos perseguirá a todos, en todas ocasiones y lugares, es si pensamos, razonamos o no, los actos que suceden en nuestra breve existencia. ¿Piensas lo que haces? ¿O haces lo que piensas? Creedme cuando os digo que son dos cuestiones muy diferentes. Antes de seguir, aclaro: no soy para nada un experto, ni he estudiado para decir esto. Pero aún así, debo plasmar mi opinión.

¿Cambios?
No es lo mismo hacer algo premeditadamente que hacerlo sin más. Salir al cine con una chica, por ejemplo, tiene un objetivo final, ya sea simplemente ver el largometraje o aguantar las horas para conseguir algo más (triste pensamiento de quinceañero). Es decir, es algo planificado, maquinado, quizás no calculado, pero con una pretensión final. Conocer a esa misma persona y acabar maravillado cuando tu intención se alejaba totalmente de eso, es inesperado, a veces instintivo, pero no ha sido algo que estuviese guionizado por tu parte como en el caso anterior. Supongo, que no son ejemplos buenos para algunos que lean esto, pero creo, que si dan una idea de lo que quiero decir.
Porque, seamos o no conscientes de lo que hacemos o vivimos, una cosa está clara: siempre surgen problemas. Problemas del yo, problemas del tú, problemas del nosotros, o de los demás, problemas de cualquier concepto de pronombres habidos y por haber. Estos problemas no son sólo consecuencia de nuestra, en cierto modo, egocéntrica condición humana. También surgen de factores externos, que se escapan del control que podamos tener. Dinero, es el principal. Pero eso da para otra gran entrada, que mejor dejar para otro momento.
En demasiadas ocasiones observo, tanto en mi como en el resto, que ignoramos ciertas cuestiones por aquella excusa de que tenemos otros problemas. Mayoritariamente lo hacemos inconscientemente, nos centramos en esos quehaceres que de nuevo nosotros casi en su totalidad hemos creado, y no vemos hechos simples. Magnificamos esas tristezas u obligaciones, les damos una importancia que no tienen en realidad. Tal y como titula esta entrada, es así: creamos problemas a la ligera. Y peor aún, los unimos a nosotros. Y, para ser más fatalistas: los rechazamos, nos quejamos de ellos, a pesar de haber sido nuestra elección. Claro que muchas veces, no es nuestra elección que eso sea así, y aunque así fuese o hubiese sido, en su momento posiblemente no fuimos capaces de ver más allá de esas cuestiones, o de evadirlas.
Parecerá que hablo de "haberlo pensado antes". Pensar, luego actuar. Pero no es así. Hablo, de ver lo importante. De tantear lo que de verdad es un dolor de huevos, hablando mal y metafóricamente, y lo que sólo es una ilusión o un hecho que podemos eludir, para poder ver lo que de verdad es importante, lo que no es mentira ni daño.
Simplemente, y resumiendo en palabras menos repelentes: no merece la pena amargarse por algo que no pasa, ni por algo que pasó o pasará. Solo merece la pena alegrarse, por algo que valga, que sea confiable y sin un ápice de dolor, o si es tu caso, alguien.
Espero, que entendáis lo que quiero decir.
¿Cambios?
No es lo mismo hacer algo premeditadamente que hacerlo sin más. Salir al cine con una chica, por ejemplo, tiene un objetivo final, ya sea simplemente ver el largometraje o aguantar las horas para conseguir algo más (triste pensamiento de quinceañero). Es decir, es algo planificado, maquinado, quizás no calculado, pero con una pretensión final. Conocer a esa misma persona y acabar maravillado cuando tu intención se alejaba totalmente de eso, es inesperado, a veces instintivo, pero no ha sido algo que estuviese guionizado por tu parte como en el caso anterior. Supongo, que no son ejemplos buenos para algunos que lean esto, pero creo, que si dan una idea de lo que quiero decir.
Porque, seamos o no conscientes de lo que hacemos o vivimos, una cosa está clara: siempre surgen problemas. Problemas del yo, problemas del tú, problemas del nosotros, o de los demás, problemas de cualquier concepto de pronombres habidos y por haber. Estos problemas no son sólo consecuencia de nuestra, en cierto modo, egocéntrica condición humana. También surgen de factores externos, que se escapan del control que podamos tener. Dinero, es el principal. Pero eso da para otra gran entrada, que mejor dejar para otro momento.
En demasiadas ocasiones observo, tanto en mi como en el resto, que ignoramos ciertas cuestiones por aquella excusa de que tenemos otros problemas. Mayoritariamente lo hacemos inconscientemente, nos centramos en esos quehaceres que de nuevo nosotros casi en su totalidad hemos creado, y no vemos hechos simples. Magnificamos esas tristezas u obligaciones, les damos una importancia que no tienen en realidad. Tal y como titula esta entrada, es así: creamos problemas a la ligera. Y peor aún, los unimos a nosotros. Y, para ser más fatalistas: los rechazamos, nos quejamos de ellos, a pesar de haber sido nuestra elección. Claro que muchas veces, no es nuestra elección que eso sea así, y aunque así fuese o hubiese sido, en su momento posiblemente no fuimos capaces de ver más allá de esas cuestiones, o de evadirlas.
Parecerá que hablo de "haberlo pensado antes". Pensar, luego actuar. Pero no es así. Hablo, de ver lo importante. De tantear lo que de verdad es un dolor de huevos, hablando mal y metafóricamente, y lo que sólo es una ilusión o un hecho que podemos eludir, para poder ver lo que de verdad es importante, lo que no es mentira ni daño.
Simplemente, y resumiendo en palabras menos repelentes: no merece la pena amargarse por algo que no pasa, ni por algo que pasó o pasará. Solo merece la pena alegrarse, por algo que valga, que sea confiable y sin un ápice de dolor, o si es tu caso, alguien.
Espero, que entendáis lo que quiero decir.
Esto suena a:
Reflexiones,
Yo
24 marzo 2012
Otro título
Y ya está. Parece que no, pero han pasado ya seis meses. Que se dice pronto, y pasan igual de pronto, quizás. Y mientras pasaban, conoces a esos que son tus compañeros durante meses (o, en mi caso, debería decir esas).
So, it's over
En este tiempo, he aprendido mucho, y al mismo tiempo, me he dado cuenta de que no sé nada, y de que sé mucho más de lo que pensaba. No sólo he aprendido lo que venía a descubrir (sobre finanzas, contabilidad, gestionar una empresa), sino que me he visto a mi mismo en ciertas situaciones diversas, he visto, escuchado, y descubierto cosas de mi que aunque ya sabía, nunca había puesto en práctica.
Por ejemplo, he visto lo fácil que me resulta convertirme en otro. Siempre intento ser empático, pero nunca había actuado, y en estos meses, he tenido que actuar varias veces, no sólo en clase. También, que sé mucho más de sonido de lo que aprendí con el título. Muchísimo más. Pero me queda un largo camino aún (y más). Podría también hablar de que he visto nuevas formas de ser de diferentes personas, y he tenido que ponerme acorde a ello, cosa que cada vez me es más sencillo. He visto como personas que no se conocían de nada, incluso de odiaban, se han convertido en grandes amistades, o al menos, son muy afines.
Hay muchas otras cosas han pasado en estos meses aprendiendo Financiación de Empresas, como esos días en Disofic junto aquellas tres. Pero quizás, es mejor no mezclar un tema con otro. Ahora, comenzamos una nueva clase, nueva gente, nuevas ideas. ¿Qué pasará durante ese tiempo? ¿Aprenderé bien? ¿Servirá para mi futuro? ¿Encontraré más trabajos que pueda hacer mientras estudie, para pagar mi futuro? ¿Haré alguna amistad? ¿O nada cambiará? Lo único que puedo hacer, ahora, es seguir adelante.
Badass-bass
So, it's over
En este tiempo, he aprendido mucho, y al mismo tiempo, me he dado cuenta de que no sé nada, y de que sé mucho más de lo que pensaba. No sólo he aprendido lo que venía a descubrir (sobre finanzas, contabilidad, gestionar una empresa), sino que me he visto a mi mismo en ciertas situaciones diversas, he visto, escuchado, y descubierto cosas de mi que aunque ya sabía, nunca había puesto en práctica.
Por ejemplo, he visto lo fácil que me resulta convertirme en otro. Siempre intento ser empático, pero nunca había actuado, y en estos meses, he tenido que actuar varias veces, no sólo en clase. También, que sé mucho más de sonido de lo que aprendí con el título. Muchísimo más. Pero me queda un largo camino aún (y más). Podría también hablar de que he visto nuevas formas de ser de diferentes personas, y he tenido que ponerme acorde a ello, cosa que cada vez me es más sencillo. He visto como personas que no se conocían de nada, incluso de odiaban, se han convertido en grandes amistades, o al menos, son muy afines.
Hay muchas otras cosas han pasado en estos meses aprendiendo Financiación de Empresas, como esos días en Disofic junto aquellas tres. Pero quizás, es mejor no mezclar un tema con otro. Ahora, comenzamos una nueva clase, nueva gente, nuevas ideas. ¿Qué pasará durante ese tiempo? ¿Aprenderé bien? ¿Servirá para mi futuro? ¿Encontraré más trabajos que pueda hacer mientras estudie, para pagar mi futuro? ¿Haré alguna amistad? ¿O nada cambiará? Lo único que puedo hacer, ahora, es seguir adelante.
Esto suena a:
Fin,
Reflexiones,
Yo
24 enero 2012
Vernos
¿En qué soy bueno? ¿En qué destaco? ¿En qué podría mejorar, ser de provecho? ¿Para qué soy útil, para quién sirvo?
Estoy cansado, muy cansado de hacerme siempre esas preguntas y encontrar siempre la misma respuesta: nada. Quizás es que no me esfuerzo lo suficiente por lo que quiero, quizás es que soy un inmaduro después de todo, que lo único que quiere es ser un niño otra vez para arreglar las cosas. Debo asumirlo: hay gente que tiene suerte, a la que las cosas le aparecen justo delante de los ojos y sólo tienen que cogerlas, y luego está la gente como yo.
Personas como yo que hemos nacido con cualidades especiales=cero (salvo quejarnos), que por más que intentamos cambiar nuestras vidas una y otra vez, sólo encontramos más y más caídas que ni tan siquiera nos sirven como experiencia, sino como magulladuras que se quedan para siempre. Somos, y hablo en plural por no sentirme solo en esto, personas que no sabemos qué hacer o qué querer, sólo sabemos que deberíamos hacer como todos, buscarnos un objetivo, una afición que nos distinga, un estilo de vestir, un grupo de amistades definido. Y, como no lo encontramos, como nos equivocamos una y otra vez, el que es nuestro objetivo, que es ni más ni menos que SER, lo único que nos trae es sufrir al ver que seguimos sin ser, sólo existimos, pero no somos nada definible. Autodestuctivos, solitarios, pero aún así, aunque no somos más que una carga, seguimos.
Sabemos que esa forma de pensar se retroalimenta. Que debemos dejar de pensar así. No es sólo una lucha por ser algo en el mundo, sino por vernos a nosotros mismos como algo con valor. Debemos darnos valor. Como sea.
Estoy cansado, muy cansado de hacerme siempre esas preguntas y encontrar siempre la misma respuesta: nada. Quizás es que no me esfuerzo lo suficiente por lo que quiero, quizás es que soy un inmaduro después de todo, que lo único que quiere es ser un niño otra vez para arreglar las cosas. Debo asumirlo: hay gente que tiene suerte, a la que las cosas le aparecen justo delante de los ojos y sólo tienen que cogerlas, y luego está la gente como yo.
Personas como yo que hemos nacido con cualidades especiales=cero (salvo quejarnos), que por más que intentamos cambiar nuestras vidas una y otra vez, sólo encontramos más y más caídas que ni tan siquiera nos sirven como experiencia, sino como magulladuras que se quedan para siempre. Somos, y hablo en plural por no sentirme solo en esto, personas que no sabemos qué hacer o qué querer, sólo sabemos que deberíamos hacer como todos, buscarnos un objetivo, una afición que nos distinga, un estilo de vestir, un grupo de amistades definido. Y, como no lo encontramos, como nos equivocamos una y otra vez, el que es nuestro objetivo, que es ni más ni menos que SER, lo único que nos trae es sufrir al ver que seguimos sin ser, sólo existimos, pero no somos nada definible. Autodestuctivos, solitarios, pero aún así, aunque no somos más que una carga, seguimos.
Sabemos que esa forma de pensar se retroalimenta. Que debemos dejar de pensar así. No es sólo una lucha por ser algo en el mundo, sino por vernos a nosotros mismos como algo con valor. Debemos darnos valor. Como sea.
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20 diciembre 2011
Destino
La navidad es la época de los reencuentros. De que la familia esté junta y unida, de estar con quienes aprecias, de pasarlo bien y pensar que, en unos días, el año terminará y tendremos uno nuevo en el que empezar. Es la época en la que los niños esperan con ganas regalos de esa mentira que les contamos siempre, esa conspiración que llamamos Reyes Magos y Papá Noel. Esa es la teoría.
Por desgracia, a medida que pasan los años, la Navidad suele volverse más y más gris. Al menos, para mi. No sólo porque una noche te despiertas y descubres que tus familiares son quienes ponen esos regalos que antes creías mágicos (aunque ya lo sospechabas y sabías desde los 6 años), sino porque, una noche, te despiertas, ya más mayor, y recuerdas que esas personas no volverán.

Vienvenidos a mi caveza, una vez más, con v. Porque si, porque me ha dado por escribirlo mal.
Sin dobles sentidos, ni idioteces, ni mensajes subliminales, como siempre.
Personas, como mis abuelas, como algunos tíos, como gente a la que por desgracia quería, que, ya sea por la distancia, por discusiones estúpidas, por problemas con fácil solución y cabezonerías, o el simple y doloroso hecho de que están muertos, no podrán estar en casa en Navidad, ni tú podrás estar en la suya.
¿Es eso el destino de cada Navidad? Es fácil creer en una palabra así, "destino", cuando vives bien, y más en estas fechas. Agradeces a esa fuerza que escribe tu vida, por buscar una explicación a lo bueno. Supongo, que cuando va mal en este tiempo, también culpamos a esa palabra de lo malo. Pero, más concretamente, pensamos en destino cuando creemos que no merecemos lo que tenemos, sea bueno, o malo. O quizás, la pensamos como algo kármico, como si tras pasar por algo increíble (bueno o malo), mereciésemos lo contrario.
Por desgracia, a medida que pasan los años, la Navidad suele volverse más y más gris. Al menos, para mi. No sólo porque una noche te despiertas y descubres que tus familiares son quienes ponen esos regalos que antes creías mágicos (aunque ya lo sospechabas y sabías desde los 6 años), sino porque, una noche, te despiertas, ya más mayor, y recuerdas que esas personas no volverán.
Vienvenidos a mi caveza, una vez más, con v. Porque si, porque me ha dado por escribirlo mal.
Sin dobles sentidos, ni idioteces, ni mensajes subliminales, como siempre.
Personas, como mis abuelas, como algunos tíos, como gente a la que por desgracia quería, que, ya sea por la distancia, por discusiones estúpidas, por problemas con fácil solución y cabezonerías, o el simple y doloroso hecho de que están muertos, no podrán estar en casa en Navidad, ni tú podrás estar en la suya.
¿Es eso el destino de cada Navidad? Es fácil creer en una palabra así, "destino", cuando vives bien, y más en estas fechas. Agradeces a esa fuerza que escribe tu vida, por buscar una explicación a lo bueno. Supongo, que cuando va mal en este tiempo, también culpamos a esa palabra de lo malo. Pero, más concretamente, pensamos en destino cuando creemos que no merecemos lo que tenemos, sea bueno, o malo. O quizás, la pensamos como algo kármico, como si tras pasar por algo increíble (bueno o malo), mereciésemos lo contrario.
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26 octubre 2011
Momo, de Michael Ende
Fantasear, ir a otros lugares y mundos, ignorar mis problemas y mis recuerdos, aunque siempre estén en mi mente. Por esa razón entre muchas tantas me gusta, de vez en cuando, leer un poco. No os engañéis. No soy un devora-libros, aunque los lea rápido, de hecho, no suelo hablar mucho de esto. Pero, ocasionalmente, y sobretodo en esos viajes en bus, pongo música, y leo. Y ayer terminé de leer Momo. Más bien, de releerlo.

Momo, ese libro. Un tanto fantasioso, pero, a la vez, atrayente, te engulle. Creo que fue uno de los primeros libros que leí, si no el primero, y ya casi lo tenía olvidado. Olvidé muchas de las frases que me gustaron tanto, supongo, que por tantas cosas que han pasado en estos años. A pesar de contar un historia muy sencilla y con final que quizás algunos podrían predecir, lo hace de tal manera, que comprendes por qué sucede cada cosa, y, le das la razón, porque la tiene, en cada frase que dice. De hecho, no recordaba que subrayé frases del libro, esas frases que os digo que olvidé. Pero ahí estaban, subrayadas, y ahora tienen mucho más valor que antes.
El libro cuenta la historia de Momo, una niña pobre, huérfana, de pocas palabras, desaliñada, con un chaquetón más grande que ella, vagabunda. Pero tiene un don que no todos tenemos aunque pensemos que si: saber escuchar. Ella no cuenta cosas. Escucha. Escucha de tal forma, que hace que otros encuentren sus soluciones, gente pobre e ignorante resuelve sus problemas, sólo con contárselos, y verlos reflejados en su cara.

Momo, ese libro. Un tanto fantasioso, pero, a la vez, atrayente, te engulle. Creo que fue uno de los primeros libros que leí, si no el primero, y ya casi lo tenía olvidado. Olvidé muchas de las frases que me gustaron tanto, supongo, que por tantas cosas que han pasado en estos años. A pesar de contar un historia muy sencilla y con final que quizás algunos podrían predecir, lo hace de tal manera, que comprendes por qué sucede cada cosa, y, le das la razón, porque la tiene, en cada frase que dice. De hecho, no recordaba que subrayé frases del libro, esas frases que os digo que olvidé. Pero ahí estaban, subrayadas, y ahora tienen mucho más valor que antes.
El libro cuenta la historia de Momo, una niña pobre, huérfana, de pocas palabras, desaliñada, con un chaquetón más grande que ella, vagabunda. Pero tiene un don que no todos tenemos aunque pensemos que si: saber escuchar. Ella no cuenta cosas. Escucha. Escucha de tal forma, que hace que otros encuentren sus soluciones, gente pobre e ignorante resuelve sus problemas, sólo con contárselos, y verlos reflejados en su cara.
Eso no es nada especial, dirá, quizás, algún lector; cualquiera sabe escuchar. Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad.
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