El estilo visual de YGO era muy atrayente. Los que no pudimos verlo en 4Kids o Nickelodeon (ambas cadenas de pago) tuvimos que esperar un poco hasta que apareció en Antena 3. Entonces vimos lo que era: monstruos, mitología egipcia y católica malversada, transformaciones, fusiones, personajes diversos y todos ellos jugando a las cartas de una forma muy seria que surgían de hologramas. Hasta ahí parecería una locura que una serie así gustase, pero gustó. La trama de YGO tenía sentido, los personajes eran estilizados y realizaban acciones por causas razonadas y los duelos de cartas se vencían por estrategias (aunque camufladas en conceptos de amistad y "el corazón de las cartas") audaces y pensamiento rápido. Y desde ahí, YGO entró en España y arrasó abriendo la veda a decenas de series similares (como BeyBlade o MedaBots) que de otro modo no hubiesen sido licenciadas. Pero ese último hilo es un tema, aunque interesante y relacionado, alejado de YGO. La secuela de la serie "original" nos llegó en 2006 en YGO: GX, pero con un protagonista insufrible y una trama sin base estable se precipitaría al fracaso en la primera temporada (aunque en América se dobló al completo).
Esa mención introductoria es necesaria para comprender que la utilidad real de la serie que, además de subir picos de audiencia, fue un clarísimo product placement del que todos éramos conscientes: la finalidad de Konami era introducirnos en el mundo del duelo con cartas de Magic & Wizards que en traducciones anglosajonas y españolas se llamaron Duel Monsters: el juego de cartas coleccionables de YGO.


Si, la paprika es un tipo de pimentón, porsi a alguno le sonaba.