30 junio 2013

¿Qué ha sido del 1º año de carrera?

Hace ya varios días que terminamos oficialmente los exámenes y con ello presuntamente el año. Si vamos más atrás, ya hace más de un mes que no piso las clases, pero no ha sido hasta hoy que he tenido todas las notas, así que...¡ya se ha terminado el año!

¡Y comienza el verano!

Cuando comencé el año, no conocía absolutamente a nadie. Con el tiempo, todos acabaron conociéndome. En los primeros meses empecé a conocer a los compañeros y a hacer trabajos con ellos. Siempre, siempre, siempre, se me ha dado fatal trabajar en grupo, trabajar con un equipo. Si puedo, prefiero hacer las cosas por mi mismo y como creo que deben ser. Pero era necesario colaborar y hacer cosas juntos, así que intenté hacerlo lo mejor que pude en ese aspecto. Con las primeras exposiciones de trabajos pasó exactamente lo contrario que con las del segundo semestre: si bien el primer semestre trabajábamos y pensábamos a última hora las exposiciones y salían improvisadas, tranquilas y sin nervios, en el segundo, a pesar de estar todo preparado y ensayado, los nervios me podían. Tanto que incluso en una de esas me quedé completamente en blanco, y todo a raíz de un compañero que me saca de quicio. Pero luego os hablo de él.

El empolle universitario no es tantísimo como aparenta, al menos para mi. La verdad es que cuando estudias algo que ya sabes porque te lo explican en clase, y es algo de lo que ya tenías una idea, es bastante fácil, y he pasado el año con todo limpio, con bastante buena nota (incluso 2 matrículas de honor). De todos modos, estudiar ha sido algo secundario en este año en cuanto a esfuerzo. Lo que más ha costado es seguir estudiando. Y es que de buenas a primeras me encontré con la hermosa sorpresa de que no tenía beca. Aún teniendo buena nota, un padre en el paro, un madre que gana lo justo, la condición de familia numerosa y varios temas más que justificarían la beca, la denegaron. Me quejé de todas las formas que conocía, pero no hubo manera. Por suerte, había algo ahorrado y pude pagar los cerca de 800€ de la graciosa matrícula tras partirme el lomo. Estoy muy pero que muy cabreado por eso, y más aún lo estarán los miles de estudiantes de la UMA que no pudieron pagar ese precio tras verse por sorpresa sin beca como yo. Es algo horrible.


Spam random de videos míos.

Este 1º Año en realidad ha sido un colador, una criba para eliminar a los que no quieren de verdad aprender. Lo que se estudia en el primer año de carrera no sirve de nada, y de hecho pienso que cualquier carrera, en general, no sirve de cara a la realidad. La utilidad dentro de una carrera es la que quieras sacarle, y aunque hay ciertos temas que deben conocerse si o si para tener una idea de lo que hacer, la mayoría es temario inútil, un espacio en el cerebro que pronto vomitarás en un examen del que te olvidas al salir. A algunos se nos da mejor o peor tragar y vomitar, pero hay personas que calientan el asiento. Aunque el contenido sea inútil, es lo que se exige, y hay que aplicarlo. Y al igual que el resto, esa gente que está ocupando un puesto que otro podría aprovechar, está yendo a una carrera que cuesta cerca de 800€, y el resto de gastos de bus, piso, comida, fotocopias y otros. Me parece que ese precio es algo respetable como para no hacer nada al respecto y pasar un año sin dar pie con bola.

En esa temática, quiero hablaros de ese compañero que me saca de mis casillas. Existen personas que son vagas, pero que salen hacia delante cuando hace falta, y gente que tiene temas que le impiden emplearse a fondo. Pero luego hay gente que no trabaja porque no quiere, que no colaboran en grupo y que ofenden a la vista. ¿Acabo de decir feo? No, lo que digo es que para mi, si alguien no intenta hablar bien cuando no se le ha entendido, o se muerde las uñas y habla con la mano en la boca, o twittea cada 3 segundos (verídico) sobre su afición antes que atender a lo que debe hacer, y luego se queja de lo malo, es un poco ofensa y falta de educación. Sé que cualquier compañero de clase sabrá de quién hablo, pero no vamos a decir su nombre. Es un auténtico prototipo de calientasillas, que con suerte no veré el año que viene. Un consejo a esa clase de personas: no perdáis el tiempo y robéis la oportunidad a otro. Que robar es un delito y un pecado. Es preferible tirarse un año de cursillos pensando qué quieres hacer, a un año haciendo una carrera sobre algo que CLARAMENTE no te gusta.

Por otro lado también hay personas que sorprenden de lo claro que tienen lo que quieren. Muchos (yo incluido) entramos sabiendo qué nos gusta, pero no que nos gustaría hacer en concreto. Más allá de lo bien o lo mal que les puntue un sistema arcaico universitario sobre su evolución en la carrera basado en un modelo industrial, es su trabajo fuera y a raíz de ella el que les hace destacar. Envidia a algunos, inspiración a otros o indiferencia, pero negar el esfuerzo de alguien es una gilipollez y un error que cometen muchos.

Con más de 80 personas en clase por la tarde y más de 100 por la mañana, el repertorio de personajes y vidas es demasiado largo como para ponerlo aquí, mejores o peores, pero cada uno con su historia. Y es que eso ha sido para mi el primer año de carrera: descubrir a mucha gente, y muchas más historias. Personas con vidas fáciles y marcadas, personas que han tenido suerte, otros que se han esforzado lo indecible y han sufrido lo insufrible, o que simplemente están por estar. Aprecio cada uno de esas historias y momentos.

Y confío que el siguiente año, tenga aún más historias que recordar.