Aún recuerdo esos días en los que cada vez que salía a comprar con mis padres, les pedía un botecito con piezas de
LEGO. Botecito a botecito, pack a pack, llenaba la gran caja de plástico de piezas y más piezas, y creaba y creaba montones de cosas. Más allá de lo que los manuales dijesen u ordenasen, inventaba con las mismas piezas que deberían ser un submarino o un cohete, mis propios robots,
mis propios héroes y heroínas, creaba dragones y castillos con alta tecnología, vamos,
me montaba mis películas, mis fantasías. Me encantaba (y supongo que aún me encanta si me pongo) construir personajes y darles una historia y objetivo, una historia que cada día continuaba, día tras día, personaje tras personaje. A ninguno de mis conocidos o compañeros de clase les gustaba LEGO, así que la Gran Lucha, y toda su historia era únicamente mía.

Poco a poco mis ganas de continuar con esa historia sin fin fueron desapareciendo, fui olvidando cómo comenzó, qué es lo que debía hacer, hasta que simplemente dejé de jugar y construir LEGO. Pero todas esas creaciones, esas invenciones, personajes y seres siempre quedarían en mi cabeza, deseando ser conocidos por los demás. Pero no sólo quería que mis personajes fuesen conocidos en formato LEGO,
me habria encantado tener piezas oficiales para construir mundos de series como Dragon Ball, Slayers... Y parece que con
LEGO Cuusoo, una iniciativa de LEGO, ese deseo mío y el de posiblemente muchas más personas
se puede realizar.