24 diciembre 2012

Dejemos la red un poco

Es navidad. No es ninguna novedad para vosotros, y como siempre os deseo felicidad y tal para estas fiestas. Es gratis y fácil felicitar en esta época, sobre todo ahora con Internet y las tantísimas conexiones y webs sociales que existen. Así que estas semanas no hay excusas para no acordarse mínimamente de alguien, aunque no es eso de lo que os quería hablar, pero casi.

No todo el mundo va a recibir esas felicitaciones o quizás no las reciban de todos los que querrían. De hecho muchas personas no saldrán estas navidades, y se quedarán en casa con su familia, a regañadientes en muchos casos, envidiando a esos que si pueden tener una fiesta y disfrutar con amistades. Muchos desearían tener esas amistades con las que salir, y es entonces cuando encuentran refugio entre los megas. Gente lejana, o quizá no tanto, que puede estar en su misma situación. Conversan, charlan. Pero siguen estando en realidad, tristemente solos.

Porque afrontando la realidad, aunque puedan tener a su familia, a cierta edad ya no es suficiente compañía. Esas personas desean hacer lo que ven en las redes sociales, envidian esas fotos de fiestas que dicen aborrecer en ocasiones, quieren disfrutarlas también. Estos días piden eso: hacer cosas nuevas, salir.

Estos días piden aprender, pero no conocimiento, sino sabiduría: la sabiduría que se gana con el viento en la cara, que se gana escribiendo, leyendo o dibujando. Una sabiduría que se gana disfrutando de practicar con la guitarra, con el bajo o el violín. Esa que se consigue haciendo lo que realmente quieres hacer, no lo que la rutina te obliga a hacer. No lo que tú mismo te obligas a hacer.

Muchas veces llega el caso de que conviertes algo que haces por aburrimiento en algo automático. Darle a inicio en Tuenti. Ver nuevos Tweets en tu TL. Actualizar Facebook. Continuar tu partida de Apalabrados. Entrar en ese foro y leer "a ver si hay algo nuevo". Mirar tu correo. Automatismos que conviertes en rutina, que haces porque no sabes que hacer, aunque sepas que deseas hacer. Muchos dicen que harán una cosa, y añaden un pero. Un "pero antes miraré internet", una hipnótica y obsesiva excusa para todo.

Lo que quiero decir, es que muchos no podréis disfrutar de esas salidas, de esas amistades. Pero no justifiquéis con eso el continuar en vuestra rutina que paraliza lo que podéis y queréis hacer. Corta la red un poco y empieza a hacer lo que quieres hacer. Queda con alguien si puedes, y si no puedes no te regodees de ello gritandolo en estados de Tuenti o Facebook. Haz algo más productivo: dúchate para cenar con tu familia.

No te quedes sin saber que hacer. Sabes qué quieres hacer.