07 junio 2012

Breve visión de la educación

Trabajo.


Es necesario tener un trabajo. Debemos tener algo que hacer, algo que además de ocupar nuestro tiempo, nos suponga un beneficio que nos permita sobrevivir por nosotros mismos en la medida de lo posible. Si ese trabajo además está relacionado, o de hecho es algo que nos apasiona o nos gusta, mejor que mejor. Pero ese concepto es mucho pedir hoy día para muchos. Hoy más que nunca se debería hacer hincapié en una formación mejor, más eficaz, más sencilla (que no más fácil), más específica al mismo tiempo que globalizada, y menos dogmática y encerrada en factores como la edad o "lo esencial".

Pero como podréis observar, sea correcta o no esta idea que os expongo, la situación real es muy distinta y distante de lo que se desearía (y de lo que os he resumido que debería ser para mi forma de ver la educación), y de hecho, va en la dirección contraria.

  • La educación es más compleja. Los conceptos que se aplican, son más extensos en contenido, pero no poseen una facilidad adecuada en su explicación, distribución, esquematización o aplicación realista de lo que se enseña. Ya lo decía Einstein: si no sabes explicar algo de forma simple, es que no lo has entendido, o algo así. No se trata de eliminar contenido, se trata de sintetizarlo. No consiste en aumentar lo enseñado, sino de enseñarlo bien. No es hacer libros para dummies, pero tampoco con contenidos irreales o inútiles. 
  • El profesorado, se ve colapsado. El hecho de la masificación cada vez mayor de la aulas genera que en muchas ocasiones estos profesionales pasen de ser maestros propiamente dichos, a simples expositores de la información, que no abarcan más allá de lo escrito, debido a que renuncian tras esfuerzos en vano a mostrar un apoyo adecuado y más individualizado a cada alumno.
  • Desde la visión del alumnado, esa masificación de la que os hablaba implica que el contenido no sea absorbido de la manera más adecuada, no sólo por un profesor aplastado, sino por un ambiente sobrecargado que lleva al desconocimiento de los compañeros, el abandono de clases en muchas ocasiones y la desconfianza. Dicho de otro modo y simplificado: a más gente, más lejanía. Aclaro que esta situación no tiene por qué afectar a todo alumno, obviamente cada cual es más o menos avispado para saber que le conviene.
  • Lo básico se vende en paquetes con fecha de caducidad. Es decir, lo dogmático, lo que se debe saber, lo que debes aprender, hasta al menos los 16 años, es ofrecido según tu edad, no tu capacidad. El sistema educativo se centra en líneas generacionales, en años, pero no individualiza. Es lógico que así sea, distribuir las clases por la realidad intelectual (refiriéndome a su potencial, no a su inteligencia) es algo complejo. Es más fácil seguir ese modelo sacado de la era industrial, y fabricar lotes de personas. Véase la ironía.
  • Nada tiene salida. Es la cruel realidad para toda carrera, grado, máster, módulo, certificado o cursillo que puedas hacer. Esto viene dado porque la teoría, lo que has aprendido, no es lo que en la realidad laboral (que repito, es el objetivo de todos esos años de estudio) está buscando o aplica. Quizás, en tu idea has aprendido formas innovadoras para tu sector, pero no son aplicables en el mundo laboral al que deseas entrar contratado, salvo que crees algo nuevo en lo que aplicarlo (te vuelvas autónomo, crees tu propio proyecto o empresa) y poseas creatividad e intuitiva para empezar por ti mismo o con un grupo. Volvemos a la palabra colapso: hay tantas y tantas personas con titulación que cayeron en la trampa de creer que al terminar sus estudios lo tendrían todo asegurado...

Esos sólo son algunos puntos que he podido observar, muy resumidos, de los fallos que existen en la educación. Pero ahora añadimos un nuevo factor: Wert. Añadamos que la educación va a convertirse en algo como lo que antaño existía, que la masificación va a ser mayor, que el coste de la misma enseñanza se elevará y que se exige un nivel mayor aún para poder acceder a ella. Añadamos un gobierno que ignora todas esas protestas que llegan desde las universidades de Málaga, de Sevilla, de Córdoba, por citar solo algunas andaluzas. Añadamos, que no sólo ignoran las protestas, sino también las propuestas. Y, agregad a todo ese pasotismo político, la censura. En el siglo 21, aún se elimina lo que se piensa para callar la voz del pueblo, para evitar la "agitación".

Están pasando muchas cosas en la educación. Cosas, que por esa censura, no son observables en radio, televisión o periódicos. Creedme. Buscad, googlead un poco acerca de encierros universitarios, de protestas, marchas contra la subida de tasas, la reciente censura de SevillaPara, por citar algunas. Están haciendo un esfuerzo sobrehumano para lograr que se les escuche. Y más aún se esfuerza el Estado para que no se les oiga. No hablo ninguna gilipollez.

Personalmente, todo trabajo que he encontrado no ha requerido un sólo título que acreditase que sabía hacerlo (sobretodo, en el campo de la electrónica y el sonido). Y, aunque es básico saber para poder trabajar ¿de verdad sirve de algo, visto lo expuesto, en este país? La educación, la base del trabajo, del futuro en España, está en crisis no sólo económica, sin ética, moral y estructural. Con más fuga de cerebros que nunca, y más que habrá.




Se necesita un cambio grande en el concepto educativo del país, y su aplicación. Yo, no soy un experto, así que las soluciones que pueda dar quizás no sean las más adecuadas. Pero si sé, que si el país no quiere mirar lo que otros más interesantes que yo puedan decir o proponer para mejorar la situación, obviamente, la situación no mejorará. Y estaremos, de nuevo, en la España clasicista que tanto hemos rechazo durante generaciones.