01 octubre 2011

The life without music

Y es que, el blog tiene mi nombre. Por tanto, es inevitable que hable algo sobre mi siempre. Pero esta vez no voy a usar esto como lloriqueo. Lo usaré como análisis de mi mismo, de que ha sucedido, de que puede suceder y que sucede ahora. ¿Sobre que? Sobre música. Tengo otros temas en el trastero, entradas empezadas sin acabar, sentimentaloides, pero me apetece hablar sobre música.


Nota a pie de párrafo. Ha ha.


¿Qué es la música? Según un posible diccionario, es la reproducción melódica y compuesta de sonidos, rítmicamente acordes. Pero, según mi propio diccionario, es un latido. Es un pensamiento. Un tecleo para escribir esto. La música se tiene en la mente. Aunque jamás hayas escuchado música o hecho, tu propia mente tiene una melodía, es un hecho científico. Así es, algo tan necesario, que incluso tu mente nace con ello, para poder sobrevivir. Cuando, en una serie, libro o juego de ciencia ficción escuchamos decir a una raza alienígena "tu canción se está acabando, tu melodía es menos aguda y se agrava, pero aún le quedan unos acordes", no es solo una ficción de seres que sufren de sinestesia grupal. Somos, cada uno, una historia, y al mismo tiempo, una canción.

Y tras esa introducción super empalagosa que habrá hecho que más de uno/a deje de leer, hablemos de lo que quería hablaros: qué ha pasado conmigo y con la música. Intentaré hacerlo lo más veraz posible, porque quizás ni siquiera yo sepa ciertas cosas.


En ciertas ocasiones, ya he comentado, que nunca he tenido un gusto fijo en música. Nunca he podido decir que soy de tal o cual tendencia musical, no porque no me identificase con ellas, si no porque además, me siento identificado con muchas otras tendencias. Pero la primera música que recuerdo haber escuchado es del tipo dance de los años 70-80, y el pop vivo de los 90, sobretodo, de Michael Jackson. De pequeño, como todos supongo, la música simplemente era algo que servía solo para fondo, como complemento para otra cosa. Así que no le presté demasiada atención. Solo escuchaba lo que básicamente mi familia ponía en casa, en el coche, o escuchaba por la calle, sin prestar atención.

Ríanse, pero es de los primeros discos que conocí. La coreografía de Thriller es la poya, digáis lo que digáis.


Fue en el instituto, con 13 años, cuando comencé a buscar música que me gustase. Y también fue esa edad en la que el rap comenzó a pegar fuerte en España, y en mi. Clasicazos como Triple XXX, SFDK, Zenit, ToteKing, decían lo que yo pensaba sobre el mundo y sus males, a base de bombo y rima, con estilo y elegancia. Temas que no presumían en su mayoría, que decían las cosas como son, a veces de forma divertida, otras totalmente hirientes, sencillos pero grandes. Actualmente, el rap no me gusta. Buscan solo lo que vende, salir adelante, adaptarse a la moda. Ya no tenemos el rap, ahora está divididísimo. Y además, con la entrada del regaeton y todos esos ritmos puertoricenses, el rap ha querido adapatarse, con lo que surgen mezclas horribles, y todo lo que hace que ya no escuche temas nuevos de este estilo.

Al mismo tiempo que crecía mi afición por la rima del hip-hop, el estilo protesta, el grito contra el mundo, me hizo buscar música que no solo lo hablase, sino que lo expresase, que se sintiese al oírlo, tanto en lo instrumental como el lo vocal, aunque no entendías una palabra de lo que dicen. Comencé con el metal levemente. ¿Y que mejor forma de hacerlo que con Metallica? Hubo otros muchos grupos, pero ese fue el primero y el que más me gustó. Pasé por Iron Maiden, algunos temas de AC/DC (inolvidable ese dinamyte), ¡incluso probé con Megadeth, Ramstein y Slayer! Pero tanta dureza me podía. Un estilo tan fuerte no era lo mío en realidad. Así que me fui yendo a tonos más melódicos, más relajados. Comencé algo con el rock alternativo, hardcore. Pero solo rozarlo.

Dejé el metal cuasi oscuro heavy a un lado (aunque seguía escuchando hardcore) y comencé con la música house/dance/trance/breakbeat o como quieras llamarlo. Daft Punk es algo que todos deberíais escuchar alguna vez. Deadmau5, Nadia Ali, Pendulum, Phetsta, son de los pocos que son buenos en casi todo. Luego, temas sueltos de nombre irrecordable pero con ritmos inolvidables. Música que hace que te muevas, que sientes que dice "sigue vivo", que vibra en tu interior. Pero a pesar de ello, sin un contenido real. Este tipo de música está bien para fondo, para viajar de buenrollismo. Y he de confesar que algunas son tan relajadas, que hasta me he quedado dormido escuchándolas. Actualmente todo este tema cada vez está usando más y más simlitudes, centrándose más, mucho chiptune aparece...veremos como acaba esta música.

Canción overused, pero me mola, protesta, y eso es lo que cuenta, ¿no?


Tras esa etapa, todo fue un desliz. Estuve durante unos meses si escuchar nada por mi mismo. No sentía que nada me animase o me gustase, la música solo era ruido de fondo para mi y mi pensamiento. Un tiempo sin música, porque no encontraba la melodía que yo debía seguir. Y tras eso, comencé a escuchar de todo. Desde BSOs, temas de videojuegos, música de los 60 viejuna (atención a Ain't No Mountain High Enough), jazz, japonesa, rock de todo tipo (salvo oscuro), vocaloid, chiptune...pero sin centrarme en nada. Y así, hasta hoy día.

Actualmente, aunque estoy volviendo a centrarme algo más en el "rock", creo, que estoy descubriendo más cuál es el tipo de música que me gusta. Es dificil de describir. Y es que es una muy especial. Tiene rimas buenas. Tiene ritmo. Te dan ganas de tarararearla y silbarla. Tiene melodía. Es grave y aguda. Es nueva, y clásica. Y es que, la música que me gusta, es la que me hace sentir. La que hace que quiera moverme. La que me hace reaccionar y me hace asentir con la cabeza. La música bien trabajada, esa es la que me gusta.

Espero que algún día me acabe centrando en un estilo. Pero mientras, disfrutaré de todo.