26 septiembre 2015

Un homenaje al Internet noventero en forma de página.

El diseño de la web ha cambiado muchísimo en relativamente poco tiempo. La nueva web es código complejo, con vistas minimalistas dirigidas al móvil y la tablet, que al mismo tiempo que ahorra para evitar peso en la conexión móvil, se excede sin miedo para aprovechar el ancho de banda y capacidad del PC actual. Letras grandes y compuestas, pensadas para el click y atraer la atención siguiendo unas normas que siguen la estela de la composición de las revistas físicas, para facilitar su posicionamiento, su lectura en RSS, y asegurar su difusión.

Poco queda ya de la vieja web, un contenido que tanto en diseño como en información se pierde más y más rápido, al caducar dominios, caer servidores y demás gajes de la informática. Y es que diez años en la vida física son muchos, pero en la vida virtual son varias décadas más. El contenido que se ha perdido generalmente es sin importancia pero otro tanto puede que no. Un ejemplo menos lejano es imageshack.com, web de alojamiento de imágenes, que debido a sus políticas ha barrido completamente cientos de cuentas y miles de imágenes, con el consiguiente daño a webs que usaban ese hosting para mostrar fotos, la mayoría ya perdidas para siempre.

A veces los colores eran sangrantes, literalmente.

Webs como Internet Archive se esfuerzan en que esto no pase. Archive permite escanear una web completa y guardarla para siempre en sus servidores, haciendo una "fotografía" de un momento de una página, preservándola para el futuro. Con millones de webs archivadas, Internet Archive es una biblioteca de Alejandría de nuestro siglo, hasta para este mismo blog que se ha guardado unas 4 veces. Pero la información no es lo único que se guarda.


La vieja web eran luces de colores, flashes, gifs poco pesados, imágenes hechas con word art y carteles de "en construcción", interminables marcos sobre marcos con barras deslizadoras, llenos de links internos que recargaban la web de nuevo. Un estilo incabado, intento de futurismo marcado por la novedad, unos diseñadores novatos y poco profesionales que querían encajar su página en el mar de internet, y por qué no decirlo, a veces hacían mucho daño a los ojos.

Arte de Skycstls

Ahora surfear por esas webs es complicado debido a la caducidad de internet. Algunas se ven borrosas, otras no funcionan, su forma no se ajusta a las pantallas de hoy. Y aún así muchas sobreviven, como la mítica web de la película Space Jam (1996).

Pero quizás la forma más rápida de echar un vistazo al viejo internet es el trabajo de Cameron's World. Recopilando viejas webs, Cameron Askin y Anthony Hughes han hecho una amalgama de contenidos extraidos de webs hosteadas en Geocities creando "una carta de amor al viejo Internet"

Colores, gifs y música para la nostalgia.

Diseñada de arriba hacia abajo, caemos desde el espacio hasta el infierno, todo desde la vista del internauta noventero, descubriendo la variedad y lo poco homogéneo de esos días de red. Webs en todos los idiomas tienen su hueco en Cameron's World, marcos diversos con links hacia webs que nadie a tocado en años pero que siguen existiendo. Describirlo me resulta difícil, es más fácil que lo veáis vosotros mismos.


Un trabajo brutal que deja boquiabierto a los que usábamos la red en esos días y vivíamos rodeados de esas imágenes mal recortadas, esos gifs pesados y mareantes, pero que aún así tenían su atractivo.

Échale un vistazo en http://www.cameronsworld.net/