16 octubre 2014

Del quinceañerismo veinteañero

De adolescente me preguntaba por qué los chavales de mi clase se portaban así y vivían para hacer el lelo. No llegaba a entender que les motivaba a fastidiar tanto y no seguir el ritmo del instituto. Ahora que soy más viejo y un poco más sabio, me doy cuenta: lo hacían porque el instituto apesta. Ese recinto poco aportaba a los chavales sobre lo que quizás quisieran haber sido, y no les culpo.


Aunque la rebeldía ante un sistema de educación está justificada, no era el caso de la mayoría de los que se hacían la piarda. No pensaban con frialdad que dejaban de ir a clase porque en su vida o en su objetivo esas clases no le ayudarían. En realidad su caso era el pasotismo injustificado, pasotismo que años después de esos días de instituto pasa factura.

Ahora demasiados de esos chavales están sin objetivos en la vida. No tienen una sola aspiración y tampoco se la plantean, viven en una especie de limbo en la que piensan que siguen teniendo 13, 14, 15 años. Siguen con sueños de que les toque la lotería o de encontrarse un fardo de droga y volverse millonarios al instante con la herencia de un familiar desconocido, siguen creyendo que no van a cambiar nada, siguen pensando en las chicas como algo extraño con unas ideas aparte o como algo sólo unido al sexo, la "parienta".


Para ellos no existe lo ganado con esfuerzo, todo va por suerte. Creen que ciertas personas hemos llegado a sitios por potra o enchufes. Y se equivocan mucho.

Porque mientras ellos se dormían en casa, otros despertabamos para hacer cosas. Mientras ellos miraban la televisión, otros escribíamos fan fics en foros. Cuando ellos se rompían los cuernos para pagar sus sinco eurillo, otros se partían el alma para entender el papeleo de acceso a la universidad que querían. La vida es complicada, por supuesto, y hay situaciones que aparecen de forma inesperada que te impiden moverte o realizar lo que quieres. Pero la vaguería continua es una elección y no una cuestión de suerte. Esforzarse es algo que se puede elegir.

Continuar haciendo nada lleva a ser nada, ya lo decía el dicho de recoges lo que siembras. Y obviamente no se llega a la cima directamente, sino peldaño a peldaño y eso cuesta. Tener la paciencia y ganas para subir poco a poco es lo que te llevará al final.

Si quieres llegar al final feliz directamente, no llegarás nunca, y menos sin intentar moverte hacia ello.